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Argentina al borde de una crisis de deuda minorista: Crédito para subsistencia y mora creciente

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Argentina al borde de una crisis de deuda minorista: Crédito para subsistencia y mora creciente

Argentina enfrenta una creciente crisis de endeudamiento doméstico, donde el 58% de la población utiliza crédito mayormente para subsistencia (alimentos, servicios), no para bienes duraderos. El 54% de los argentinos registra atrasos en pagos, y un preocupante 63% de los deudores carece de certeza sobre su capacidad de saldar sus compromisos, lo que anticipa un aumento significativo de la morosidad a nivel nacional y tiene graves implicaciones para el sistema financiero y el consumo general.

El Laberinto de la Deuda Argentina: Más Allá del Consumo Suntuario

El panorama financiero de Argentina se complejiza, revelando una tendencia preocupante en el endeudamiento de los hogares. Lejos de la imagen tradicional del crédito destinado a bienes duraderos o inversiones, una reciente encuesta nacional de Casa 3, dirigida por Mora Jozami, desvela que casi seis de cada diez argentinos han recurrido a algún tipo de financiación en los últimos meses. Lo alarmante no es solo la proporción, sino el destino principal de estos fondos: un contundente 62% se utilizó para sufragar necesidades básicas como alimentos, gastos cotidianos del hogar y el pago de servicios e impuestos. Este patrón de endeudamiento para la subsistencia marca un quiebre significativo con las dinámicas crediticias usuales, y presagia un agravamiento de la morosidad a nivel nacional.

Endeudarse para Comer: Un Reflejo de la Presión Económica

El estudio de Casa 3, realizado en agosto de 2026 sobre 1.200 casos efectivos, detalla que el 58% de los encuestados tomó un préstamo, usó crédito o financió gastos con tarjeta. Este fenómeno es más pronunciado entre mujeres (63%) y, de manera crítica, en los sectores de menores ingresos (65%). La segmentación por voto en las elecciones de 2023 también muestra que entre los electores de Sergio Massa, el endeudamiento se eleva al 75%, sugiriendo una correlación con las bases socioeconómicas que respaldaron su plataforma.

El desglose del uso del crédito es particularmente revelador. Mientras que solo un 7% lo destinó a la compra de bienes en cuotas y un 5% a mejoras de vivienda o emprendimientos, el 26% lo usó para alimentos, el 21% para gastos cotidianos y el 15% para pagar servicios. Este 62% destinado a la canasta básica y gastos corrientes transforma la naturaleza del riesgo crediticio. Como explica Mariana Estévez, economista especializada en finanzas del hogar, un crédito para un electrodoméstico es más fácil de cancelar porque el bien adquirido permanece y el ingreso se destina al pago de la cuota. En contraste, un crédito para el supermercado compite cada mes con la necesidad recurrente de reponer los alimentos, creando un ciclo de dependencia financiera.

La Morosidad se Agudiza y la Confianza se Desvanece

La creciente dificultad para hacer frente a estas obligaciones se manifiesta en las tasas de morosidad. Un alarmante 54% de los argentinos ha dejado de pagar algo o se ha atrasado en los últimos meses. Los servicios básicos encabezan la lista de impagos (46%), seguidos por tarjetas de crédito (36%) y otros préstamos (33%). Esta situación es más crítica en el estrato socioeconómico bajo, donde el atraso alcanza el 72%. Por edad, el pico se observa entre los 45 y 60 años (64%), un grupo típicamente con mayores responsabilidades económicas.

Lo más preocupante es la expectativa de pago. Apenas el 36% de los deudores cree que podrá saldar sus compromisos, mientras que el 37% cree que no y un 26% no lo sabe. Esto significa que el 63% de los argentinos endeudados no tiene certeza sobre su capacidad de cumplir, lo que, según Julián Bertolotti, analista de riesgo crediticio, es tan revelador como un