Argentina Bajo la Lupa: Reservas, Carry Trade y el Diagnóstico de Inversores Globales

Un análisis de Banco Comafi aborda la situación económica de Argentina, destacando la compleja contabilidad de las reservas del BCRA y la cambiante perspectiva del carry trade, que ha pasado de ser la estrategia estrella a presentar riesgos significativos. El informe detalla preferencias de inversión en bonos y acciones, mientras que la percepción de inversores en Wall Street, aunque positiva por el equilibrio fiscal, muestra cautela ante la mora bancaria, la dualidad económica y los importantes vencimientos de deuda en 2027.
La economía argentina se encuentra en un punto de inflexión, con el estado de las reservas del Banco Central (BCRA), la viabilidad de estrategias de inversión como el carry trade, y la percepción de los inversores internacionales delineando un panorama complejo. Un reciente análisis de Banco Comafi, a través de su economista jefe Diego Crocchi, ofrece una perspectiva detallada sobre estos desafíos y oportunidades.
La Compleja Contabilidad de las Reservas del BCRA
El nivel de reservas netas del BCRA es una métrica crucial para evaluar la capacidad de pago de Argentina, aunque su cálculo es objeto de debate metodológico. Crocchi destaca que, si bien la administración actual del BCRA ha transparentado su enfoque, persisten diferencias con otras visiones, incluido el Fondo Monetario Internacional (FMI).
La metodología de Comafi, considerada casi idéntica a la publicada por el BCRA, calcula las reservas netas descontando de las reservas brutas pasivos de muy corto plazo como encajes, depósitos de SEDESA, el repo con el Banco de Pagos Internacionales (BIS) y el swap con China. A diferencia de otras interpretaciones, no se descuentan pagos futuros de Bonares ni repos con bancos privados debido a sus plazos más largos. Las diferencias con el FMI incluyen la no exclusión de los depósitos del Tesoro en el BCRA (considerados un pasivo local consolidado) y la inclusión de los desembolsos del FMI y el efecto valuación del oro. Bajo esta óptica, Comafi estima las reservas netas en aproximadamente US$8.400 millones.
Crocchi aclara que esta cifra no es un límite rígido a la capacidad de pago; el BCRA ha operado con reservas negativas, como al inicio de la actual gestión con -US$11.000 millones. La acumulación genuina de reservas depende de la compra de dólares, proceso en el que el BCRA ha acumulado casi US$10.000 millones este año. Sin embargo, el Tesoro utiliza una parte significativa de estas divisas para pagos de deuda, lo que enfatiza la necesidad de monitorear la demanda del Tesoro y el acceso futuro a financiamiento internacional.
El "Carry Trade": ¿Fin de la Estrategia Ganadora?
El carry trade fue la estrategia estrella de 2026 en Argentina, con retornos cercanos al 20% en moneda dura. Este éxito se atribuyó a la estabilidad cambiaria y una fuerte compresión de tasas en pesos. La acumulación de más de US$9.000 millones en reservas por el BCRA y una alta oferta de dólares (por liquidaciones agrícolas, préstamos bancarios) estabilizaron el tipo de cambio. Paralelamente, la política monetaria laxa post-elecciones de 2025 redujo las tasas de interés al 20%, impulsando la demanda de instrumentos ajustables.
Sin embargo, Banco Comafi advierte un cambio en la relación riesgo-beneficio. Con tasas ya en el 20% y un tipo de cambio aún un 20% por debajo de su banda superior, el potencial de ganancia futura es limitado frente a un riesgo cambiario creciente. Crocchi es categórico: "Creemos que hay mucho riesgo y poco beneficio potencial". Un pequeño movimiento adverso en el tipo de cambio podría anular las ganancias por devengue de tasa. La recomendación es, por tanto, salir de posiciones en pesos y dolarizar carteras mientras la oferta de divisas es favorable, anticipando una mayor demanda del tipo de cambio en el segundo semestre y una posible política monetaria más restrictiva. "Hoy por hoy estamos más para estar afuera del carry trade que adentro", resume el economista.
Bonos y Acciones: Dónde Buscar Valor
En renta fija en dólares, Comafi prefiere el tramo corto de la curva, como los bonos AO28 y AN29. Pese a mejoras como la calificación de Fitch y la aprobación del FMI, el riesgo país apenas ha perforado los 500 puntos básicos, lo que sugiere que el mercado espera el regreso del Gobierno a los mercados internacionales como catalizador. Para inversores en pesos, se recomiendan instrumentos CER, especialmente en el tramo largo, como cobertura ante una inflación elevada y para evitar la exposición del tramo corto a cambios de política monetaria.
La renta variable es donde Crocchi ve el mayor potencial a largo plazo. Si Argentina logra un crecimiento económico sostenido, las empresas podrían mostrar un recorrido alcista significativo. "La ganancia que podría haber con la renta variable no tiene techo, mientras que en algún momento los bonos van a devengar solo", afirma, manteniendo una visión "bastante optimista con el equity hacia adelante".
El Pulso de Wall Street: Optimismo Matizado
Las reuniones del equipo de Banco Comafi en Nueva York durante las Spring Meetings del FMI revelaron un sentimiento "bastante positivo" hacia Argentina. Inversores valoran el equilibrio fiscal y la mejora en la posición externa, impulsada por la acumulación de reservas del BCRA. Argentina es vista como un mercado emergente atractivo por haber comprimido menos que sus pares.
No obstante, persisten preocupaciones clave: el aumento de la mora bancaria en hogares, superando niveles pandémicos, y la dificultad de la actividad económica para sostener un crecimiento homogéneo. La economía está polarizada entre sectores transables (minería, petróleo y gas, agro) con buen desempeño, y no transables (construcción, industria, comercio), intensivos en mano de obra, que muestran debilidad y afectan el ingreso familiar. Además, los vencimientos en dólares de 2027 (aproximadamente US$29.000 millones, entre FMI, multilaterales y bonos soberanos) plantean dudas sobre la capacidad de refinanciación y el regreso a los mercados internacionales, especialmente en un año electoral. Aunque el segundo semestre de 2026 podría ser una ventana, factores externos como el conflicto EE.UU.-Irán y las elecciones estadounidenses de noviembre podrían influir.
En síntesis, el mercado internacional se muestra "optimista, comprado en Argentina, pero que ve riesgos potenciales en el corto plazo y mirando el año que viene". La búsqueda de un "catalizador claro" para una nueva demanda de activos y una mayor compresión del riesgo país continúa, en un escenario de oportunidades y persistentes incertidumbres.