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Argentina: BCRA y CNV buscan flexibilizar el impuesto al cheque para dinamizar el mercado de capitales

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Argentina: BCRA y CNV buscan flexibilizar el impuesto al cheque para dinamizar el mercado de capitales

Argentina evalúa flexibilizar el impuesto al cheque, permitiendo a empresas transferir fondos a ALYC y FCI sin doble imposición. Esta medida busca dinamizar el mercado de capitales, dar mayor libertad de inversión a las empresas y potenciar la competencia entre entidades financieras, sin afectar la recaudación fiscal, según el gobierno. Sin embargo, el sector aún enfrenta desafíos con el Impuesto sobre los Ingresos Brutos, cuya resolución provincial es incierta, lo que mantiene un escenario mixto para la previsibilidad fiscal.

Hacia una mayor eficiencia en la gestión de liquidez corporativa

El Banco Central de la República Argentina (BCRA) y la Comisión Nacional de Valores (CNV) se encuentran en la fase de estudio de una normativa que podría redefinir significativamente la forma en que las empresas gestionan sus excedentes de liquidez. La propuesta clave busca permitir la transferencia de fondos desde cuentas bancarias hacia Agentes de Liquidación y Compensación (ALYC) o Fondos Comunes de Inversión (FCI) sin que se genere una nueva carga del “impuesto al cheque” (Impuesto a los Créditos y Débitos Bancarios). Esta medida, de implementarse, representa un paso crucial hacia una mayor libertad y eficiencia para las compañías que buscan optimizar sus inversiones en el mercado de capitales.

Actualmente, el sistema fiscal argentino aplica el impuesto del 1,2% a los movimientos de fondos que ingresan al circuito bancario. Si bien existen exenciones para la colocación de dinero en inversiones dentro de la misma entidad bancaria, el traslado de esos fondos a otra institución, como una ALYC o un FCI, desencadena una nueva aplicación del gravamen. Esta duplicidad ha sido una barrera para las empresas que deseaban explorar un abanico más amplio de opciones de inversión y ha limitado la competencia entre los distintos actores del sistema financiero.

El argumento central del equipo económico detrás de esta propuesta es que la recaudación fiscal no se vería afectada. El razonamiento es que el impuesto ya ha sido abonado cuando el dinero ingresó por primera vez al sistema bancario, conforme a la regulación que establece la obligatoriedad de bancarizar el flujo operativo empresarial. Por lo tanto, una transferencia posterior con una finalidad puramente financiera, dentro del ecosistema de inversiones regulado, no debería ser objeto de una segunda retención. La trazabilidad de los fondos, que permite identificar su origen bancario y el pago previo del tributo, es un pilar fundamental para sostener esta iniciativa.

Impacto en el mercado de capitales y la competencia

Para las ALYC y los FCI, esta modificación normativa podría significar una expansión considerable de su capacidad para captar fondos. Muchas empresas mantienen saldos líquidos en cuentas bancarias tradicionales debido a la barrera impositiva que representaba su traslado. Al eliminar este obstáculo, se abre la puerta a que estos excedentes se direccionen hacia instrumentos ofrecidos por el mercado de capitales, promoviendo así su desarrollo y profundidad.

El debate sobre esta flexibilización no es nuevo y tiene antecedentes relevantes. En mayo pasado, la Comisión Nacional de Valores (CNV) prohibió a las sociedades de bolsa recibir o enviar cheques, lo que impactó en una operatoria que permitía a algunas ALYC funcionar como tesorerías corporativas, administrando fondos y, en ocasiones, eludiendo la doble imposición del impuesto al cheque. La propuesta actual se desmarca de reinstaurar el mecanismo de cheques, enfocándose en facilitar el movimiento de dinero ya bancarizado hacia inversiones financieras, buscando una solución que concilie la eficiencia del mercado con la preservación de la recaudación fiscal.

La posibilidad de que las empresas puedan elegir libremente dónde colocar sus fondos sin penalidades adicionales fomentaría una mayor competencia entre bancos, ALYC y FCI. La dinámica de “si tengo la plata tengo ventaja”, que describe cómo la tenencia de los fondos de un cliente en una entidad le otorga el control del flujo transaccional y la capacidad de ofrecer operaciones, se vería matizada, promoviendo un campo de juego más equitativo.

El desafío pendiente de Ingresos Brutos

A pesar del optimismo que genera la potencial flexibilización del impuesto al cheque, el sector de las ALYC sigue enfrentando otros desafíos fiscales significativos, particularmente en lo que respecta al Impuesto sobre los Ingresos Brutos (IIBB). Actualmente, las empresas del sector se enfrentan a una percepción del 3% que inmoviliza capital durante períodos considerables, generando un costo financiero que afecta especialmente a las Pequeñas y Medianas Empresas (PyMEs).

Además, ha surgido una preocupación creciente por la interpretación y aplicación de IIBB por parte de diversas jurisdicciones provinciales. Algunas provincias, como Santa Fe, han avanzado en reclamos para que las ALYC tributen basándose en el domicilio de sus clientes, un criterio que tiene un precedente en el caso de Mercado Libre. Esta situación genera incertidumbre y el riesgo de que una misma operación sea gravada por más de un distrito, complicando la planificación fiscal y la operatoria de las empresas. Dada la autonomía fiscal de las provincias, el Ministerio de Economía no puede resolver esta cuestión a nivel nacional, lo que requiere coordinaciones y definiciones con los fiscos provinciales.

Qué significa para los inversores

Para los inversores corporativos y empresas con excedentes de liquidez, la eliminación de la doble imposición del impuesto al cheque representa una oportunidad de aumentar la eficiencia en la gestión de su tesorería. Podrán diversificar sus inversiones en el mercado de capitales con mayor agilidad y sin un costo fiscal adicional, lo que podría traducirse en mejores rendimientos y una optimización de sus balances. Esto, a su vez, puede liberar capital para otras actividades productivas.

Para los inversores individuales, aunque el impacto es indirecto, una mayor dinamización del mercado de capitales y una mayor competencia entre las entidades financieras podrían resultar en una oferta más amplia y competitiva de productos de inversión. El desarrollo de las ALYC y los FCI, impulsado por una mayor afluencia de fondos corporativos, podría generar innovaciones y mejoras en los servicios financieros disponibles para todos. El sector financiero en su conjunto podría ver un aumento en el volumen de operaciones y en la profundidad del mercado.

No obstante, los inversores deben permanecer atentos a la resolución de la cuestión de Ingresos Brutos. La persistencia de esta problemática fiscal podría mitigar parte de los beneficios obtenidos por la flexibilización del impuesto al cheque, especialmente para las ALYC. La estabilidad y previsibilidad fiscal son elementos clave para atraer y retener inversiones a largo plazo en el mercado de capitales argentino. La formalización de la normativa por parte del BCRA y la CNV será un evento clave a monitorear.