Argentina: Inflación a la baja, pero la actividad económica genera cautela

El Banco Central de Argentina reporta una baja de la inflación mensual a 1,9% en el tercer trimestre de 2026, pero advierte sobre riesgos estacionales y ajustes de precios. La actividad económica se contrajo 0,6% trimestralmente, aunque mantiene crecimiento interanual. El BCRA continúa acumulando reservas y el crédito al sector privado se expande, en un contexto de superávit fiscal y una inminente reforma de su Carta Orgánica para afianzar la disciplina monetaria. Estas dinámicas ofrecen un panorama mixto para inversores, con oportunidades en activos atados a la inflación y en sectores beneficiados por el crédito, pero con la necesidad de monitorear de cerca los riesgos internos y externos.
El Banco Central de la República Argentina (BCRA) ha presentado un panorama económico matizado en su Informe de Política Monetaria de septiembre de 2026, destacando una desaceleración inflacionaria notable, pero también una contracción en la actividad económica. Este equilibrio delicado plantea tanto oportunidades como desafíos para la estabilidad macroeconómica del país y, por extensión, para los inversores.
La Desinflación en Marcha con Riesgos Estacionales
Uno de los puntos más relevantes del informe es la continuación del proceso de desinflación. Durante el tercer trimestre de 2026, la inflación mensual promedio se ubicó en un 1,9%, lo que representa una reducción de 0,3 puntos porcentuales respecto al trimestre anterior. La inflación subyacente, un indicador clave para evaluar la tendencia estructural de los precios al excluir componentes volátiles, también mostró una caída, promediando un 2% mensual. Esta desaceleración se observó principalmente en los bienes, con los alimentos envasados y las bebidas no alcohólicas como principales contribuyentes a la moderación.
Sin embargo, el BCRA advierte sobre factores que podrían generar presiones inflacionarias en los meses finales del año. La estacionalidad en los precios de la carne, los ajustes pendientes en las tarifas de gas tras la reducción de subsidios, y la fluctuación de los precios de los combustibles (influenciados por la evolución internacional del petróleo), son elementos que requieren monitoreo constante. Las expectativas del mercado, según el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), proyectan una inflación interanual del 30% para diciembre de 2026, con una trayectoria descendente hacia el 21,2% en 2027 y el 15% en 2028, lo que sugiere una confianza relativa en la continuidad del sendero desinflacionario a mediano plazo.
Actividad Económica: Un Paréntesis en la Expansión
En contraste con la tendencia de precios, la actividad económica registró un retroceso. El Producto Interno Bruto (PIB) se contrajo un 0,6% en el segundo trimestre de 2026 en comparación con el trimestre anterior, rompiendo una racha de siete trimestres consecutivos de expansión. A pesar de esta caída trimestral, la comparación interanual mantuvo un crecimiento del 2%. El informe detalla una dinámica de demanda dispar: las exportaciones continuaron creciendo robustamente (+2,5% trimestral, +13,7% interanual), mientras que el consumo privado y la inversión mostraron caídas del 2,4% y 0,8% trimestral, respectivamente.
Las proyecciones del mercado anticipan una expansión del PIB del 1,5% para todo 2026, acelerándose a un 2,5% en 2027 y un 3% en 2028. No obstante, el BCRA subraya la importancia de un escenario internacional complejo, con conflictos geopolíticos en Medio Oriente, variaciones en los precios de la energía, y la desaceleración de economías clave como Brasil y China, como factores de incertidumbre que podrían impactar el crecimiento local.
Fortalecimiento de Reservas y Expansión del Crédito
El BCRA continúa con su política de acumulación de reservas internacionales, un pilar fundamental para la estabilidad cambiaria. Durante el tercer trimestre, la autoridad monetaria compró 3.400 millones de dólares en el mercado de cambios, llevando el total de adquisiciones en 2026 a más de 15.800 millones de dólares. Las reservas internacionales aumentaron 1.222 millones de dólares en el trimestre, acumulando una suba de aproximadamente 9.400 millones de dólares en lo que va del año hasta fines de octubre. Este fortalecimiento ha sido respaldado por un superávit comercial proyectado en 25.700 millones de dólares para 2026.
La política monetaria se ha flexibilizado, permitiendo un crecimiento de la base monetaria en términos reales después de un largo período de contracción. Paralelamente, el crédito al sector privado ha experimentado una expansión significativa, pasando del 7,8% del PIB en diciembre de 2023 a cerca del 14,5% en septiembre de 2026. Los préstamos hipotecarios, en particular, mostraron un dinamismo notable, con aumentos del 21% en agosto y 17% en septiembre, reflejando quizás una incipiente recuperación de la confianza a largo plazo y la búsqueda de refugio en activos reales.
Disciplina Fiscal y Reforma Institucional
La disciplina fiscal emerge como un componente crítico para sostener la política monetaria. El Sector Público Nacional registró un superávit primario de 6,4 billones de pesos durante el tercer trimestre, equivalente al 1,6% del PIB anualizado y desestacionalizado. Este logro, junto con la ausencia de financiamiento monetario al Tesoro, es señalado por el BCRA como fundamental para contener las presiones inflacionarias y anclar las expectativas.
Además, el informe destaca la etapa final de la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central. Esta iniciativa busca establecer la preservación del valor de la moneda como mandato único, prohibir el financiamiento al sector público y limitar la distribución de utilidades, con el objetivo de dotar de un marco legal robusto a la disciplina monetaria y prevenir futuros desequilibrios fiscales financiados por emisión monetaria.
Qué significa para los inversores
Para los inversores, el informe del BCRA presenta un panorama de señales mixtas pero con una dirección clara hacia la estabilidad macroeconómica, aunque no exenta de riesgos. La desinflación continuada es una noticia positiva para los activos de renta fija en pesos, ya que reduce la incertidumbre sobre el poder adquisitivo futuro y podría sentar las bases para tasas de interés reales más estables o incluso positivas. Sin embargo, la persistencia de riesgos inflacionarios (tarifas, combustibles, carne) sugiere cautela y la importancia de evaluar instrumentos ajustables por inflación.
La contracción de la actividad económica en el segundo trimestre, aunque el crecimiento interanual se mantiene, debe ser monitoreada. Las acciones de empresas cíclicas o ligadas al consumo interno podrían enfrentar presiones a corto plazo, mientras que aquellas con fuerte componente exportador podrían beneficiarse del dinamismo externo y del tipo de cambio competitivo. La acumulación de reservas y la disciplina fiscal son factores que contribuyen a una mayor estabilidad cambiaria, lo cual es favorable para la planificación de inversiones y la confianza general. La expansión del crédito, especialmente el hipotecario, podría impulsar sectores como la construcción y el real estate, ofreciendo oportunidades específicas. La reforma de la Carta Orgánica del BCRA, de concretarse, enviaría una señal potente de compromiso institucional con la estabilidad monetaria, lo que podría atraer capitales a largo plazo y reducir la prima de riesgo país, beneficiando a bonos soberanos y corporativos. No obstante, los inversores deben ponderar los factores externos y la volatilidad regional que aún pueden impactar la economía argentina.