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Argentina: La Apertura Cautelosa del Grifo Crediticio en un Entorno Desafiante

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Argentina: La Apertura Cautelosa del Grifo Crediticio en un Entorno Desafiante

El Banco Central de Argentina reportó una caída en la Probabilidad de Default Estimada (PDE) de los hogares, abriendo una ventana para la expansión del crédito por parte de bancos y billeteras. Sin embargo, la baja en la morosidad actual está influenciada por tecnicismos contables como el "write-off" y una disminución general del consumo. Expertos advierten sobre la necesidad de una expansión cautelosa y selectiva, actualizando modelos de riesgo y utilizando datos alternativos para evitar los errores del pasado, mientras se busca reducir el rezago en la Central de Deudores del BCRA para una evaluación más precisa y fomentar un acceso al crédito sostenible.

El Pulso del Crédito en Argentina: ¿Hacia una Recuperación Sostenida?

El sistema financiero argentino se encuentra en un punto de inflexión, marcado por una señal alentadora proveniente del Banco Central de la República Argentina (BCRA): la Probabilidad de Default Estimada (PDE) de los hogares ha caído por tercer mes consecutivo, alcanzando su nivel más bajo en un año (3,7%). Este indicador, que predice la morosidad futura, ha encendido las alarmas positivas tanto en el sector bancario tradicional como en el dinámico ecosistema fintech. Sin embargo, la aparente mejora esconde matices y desafíos que demandan una expansión crediticia medida y estratégica.

La Morosidad: Una Mirada Más Profunda

A pesar de la reducción en la PDE, el índice de morosidad general, aunque levemente a la baja en agosto (12,8%), sigue siendo un lastre histórico. La primera caída de este índice en 20 meses, atribuida principalmente a una baja en el incumplimiento de tarjetas, es recibida con cautela por expertos como Diego Kupferberg, fundador de API Hub de Negocios. Él destaca la diferencia fundamental entre el PDE, que “muestra lo que viene”, y la mora actual, que “refleja lo que ya pasó”.

Christian Balatti, consultor fintech, califica la señal como “alentadora”, pero subraya la necesidad de confirmar una “mejora sostenida en el tiempo”. Esta prudencia se justifica al analizar los factores detrás de la disminución de la mora. El BCRA señala una caída en el saldo real de los préstamos en mora de los hogares, pero también un tecnicismo contable: el “write-off”. Muchas entidades han pasado carteras en situación irregular a “partidas fuera de balance”, limpiando sus números sin que las obligaciones hayan sido canceladas. Este mecanismo de “incobrables” maquilla la realidad sin resolver el problema de fondo para los deudores.

Adicionalmente, si bien la morosidad en tarjetas de crédito disminuyó, también lo hizo el consumo real (1,3%), y la irregularidad en los préstamos personales, otra categoría clave, de hecho, se incrementó. Este panorama mixto requiere un análisis más allá de los titulares para entender la verdadera salud crediticia del país.

Una Oportunidad Limitada para Reactivar el Financiamiento

El interés por expandir el crédito es palpable. María Paula Arregui, COO de Mercado Pago y presidenta de la Cámara Argentina Fintech, ha enfatizado que el principal problema de Argentina no es la mora, sino el no acceso al crédito. El financiamiento al sector privado representa apenas el 13% del PBI, una cifra alarmantemente baja comparada con el 53% promedio de Latinoamérica. La reciente Encuesta de Condiciones Crediticias del BCRA confirma que las entidades esperan un aumento de la demanda de financiamiento por parte de los hogares en el cuarto trimestre.

Esta situación plantea una oportunidad para que bancos y billeteras reactiven el crédito al consumo, pero exige una evolución en los modelos de decisión. Balatti argumenta que “Argentina necesita más crédito para impulsar el consumo, financiar proyectos y acompañar la actividad económica”. Para lograrlo, es crucial actualizar los modelos de riesgo que, al centrarse excesivamente en el recibo de sueldo o antecedentes históricos, excluyen a trabajadores independientes y personas con ingresos variables con capacidad de pago real.

La incorporación de información reciente sobre entradas, comportamiento y endeudamiento total se presenta como una vía para ampliar el acceso y administrar mejor el riesgo. Además, la industria reclama al BCRA una reducción en el rezago de 60 días con el que la Central de Deudores refleja la situación crediticia, una mejora que permitiría una evaluación más ágil y precisa de los solicitantes.

Los Riesgos en el Horizonte: ¿Acelerar Mal o Frenar Demasiado?

La ventana que ofrece la disminución de la PDE es, según Kupferberg, para “prestar de forma selectiva”. Adentrarse en una expansión crediticia sin discernimiento conlleva riesgos significativos. Los expertos advierten sobre dos caminos opuestos y perjudiciales:

  • Acelerar mal: La tentación de recuperar volumen compitiendo con tasas altas y validación débil, lo que históricamente ha generado olas de morosidad. Esto se agrava cuando el costo real del crédito se encarece por una desinflación más rápida que la baja de tasas.
  • Frenar demasiado: Si las entidades se limitan a cobrar y no otorgan nuevos préstamos, el sistema se estanca. El ratio de mora no baja orgánicamente y los usuarios expulsados del sistema terminan recurriendo al crédito informal, mucho más costoso y desregulado. Las refinanciaciones por sí solas no reactivan el crédito y conllevan riesgo de reincidencia si no se evalúa la capacidad de pago sostenible.

Hacia una Gestión Crediticia Inteligente y Sostenible

La clave reside en una gestión inteligente del riesgo. Bancos y billeteras tienen margen para actuar proactivamente: detectar problemas temprano, adaptar vencimientos a las fechas de cobro y ofrecer reestructuraciones viables. Es fundamental “separar mejor al moroso que no puede del que no quiere” y reestructurar al primero con cuotas sostenibles, utilizando datos alternativos para originar crédito con mayor precisión. No se trata de abrir el grifo a cualquiera ni de cerrarlo por completo, sino de una estrategia equilibrada que fomente un crecimiento del crédito compatible con el presupuesto familiar y el contexto macroeconómico.

La menor inflación y una estabilidad económica incipiente podrían ayudar a planificar, pero la consolidación de la mejora dependerá de que los ingresos disponibles y el empleo acompañen, haciendo que las cuotas sean realmente compatibles con la capacidad de pago. En este complejo escenario, la reactivación del crédito en Argentina es un desafío que requiere innovación, prudencia y una visión a largo plazo para fortalecer la economía real.