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Argentina: La Doble Apuesta de Caputo para Disipar la Inestabilidad Económica con Crédito e Infraestructura

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Argentina: La Doble Apuesta de Caputo para Disipar la Inestabilidad Económica con Crédito e Infraestructura

El gobierno argentino, liderado por el ministro Luis Caputo, busca estabilizar la fluctuante actividad económica, conocida como 'efecto serrucho', mediante una estrategia de doble motor: la reactivación del crédito privado y un ambicioso plan de infraestructura vial con inversión privada. A pesar del potencial, el repunte del crédito enfrenta desafíos significativos debido a una alta tasa de mora que excluye a millones de personas del sistema financiero, mientras que el plan de rutas depende de la materialización de la inversión privada y marcos regulatorios estables. Esta estrategia es crucial para reducir el 'costo argentino', dinamizar sectores clave como la construcción y generar un crecimiento más sostenido, aunque su éxito dependerá de superar complejos obstáculos económicos y financieros.

La economía argentina continúa navegando en un mar de incertidumbre, caracterizada por una fluctuante actividad que los analistas denominan coloquialmente como el efecto 'serrucho'. Tras registrar en abril de 2026 un crecimiento interanual del 1,6%, el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) mostró una contracción mensual del 1,5%, evidenciando la dificultad de consolidar una senda de recuperación. Ante este panorama, el ministro de Economía, Luis Caputo, ha delineado una estrategia de doble motor para inyectar dinamismo y estabilidad: la reactivación del crédito privado y un ambicioso plan de infraestructura vial impulsado por el sector privado. Esta iniciativa busca no solo romper el ciclo de altibajos, sino también generar un "cambio fenomenal" que reduzca el 'costo argentino' y democratice los beneficios de las correcciones macroeconómicas.

El Reto del Crédito Privado y la Sombra de la Mora

El crédito privado, motor clave de la economía hasta mediados de 2025, se vio estrangulado por el ajuste monetario necesario para contener la inflación y la presión cambiaria. Ahora, con una desaceleración inflacionaria incipiente y una leve recuperación del poder adquisitivo, el gobierno aspira a que las tasas de interés más estables impulsen nuevamente el flujo crediticio. Sin embargo, este camino no está exento de obstáculos significativos.

La principal barrera es el preocupante aumento de la mora. Según la consultora 1816, la mora para las familias alcanzó un 12,7% en mayo de 2026, y el consolidado del sector privado llegó al 7,7%. Diego Rivas, CEO de Galicia (GGAL), si bien reconoce el potencial del crédito como motor, anticipa una recuperación más lenta de lo deseado, especialmente en un año preelectoral. Por su parte, Javier Bolzico, presidente de la Asociación de Bancos Argentinos (Adeba), proyecta un crecimiento del crédito a privados en 2026 y una reducción de la mora en la segunda mitad del año, con la meta de llevar el crédito del actual 12,5% del PBI a un 25% en el futuro cercano, y luego al promedio regional del 50%.

No obstante, voces críticas como la de Amilcar Collante advierten que la mora ha mutado de un problema micro a uno macro. El endurecimiento monetario de 2025 ha deteriorado la cartera y, crucialmente, ha reducido el universo de familias elegibles para nuevos préstamos. Con más de 6 millones de personas en bases de datos crediticias negativas, la baja de tasas por sí sola no será suficiente si una porción significativa de la población no califica. Para los inversores, esto implica que las expectativas de una expansión rápida del sector financiero deben ser matizadas por la lenta digestión de carteras deterioradas y el riesgo de que la recuperación del consumo se vea limitada por la restricción al acceso a financiación. La dinámica entre la estabilidad cambiaria y las tasas de interés, un trade-off constante en Argentina, seguirá siendo un factor determinante, ya que el gobierno ha priorizado históricamente la primera, lo que podría condicionar la recuperación crediticia.

La Infraestructura Vial: Un Impulso Necesario a través de la Inversión Privada

El segundo pilar de la estrategia de Caputo se enfoca en revitalizar la infraestructura vial del país mediante un modelo de concesiones 100% privadas. El gobierno ha anunciado la firma de contratos para que empresas privadas asuman la operación y mantenimiento de 1.871 km de rutas nacionales y autopistas que antes gestionaba la empresa estatal Corredores Viales. Además, se planea licitar unos 9.000 km adicionales y transferir la gestión de 12.000 km de rutas provinciales con financiamiento.

Este plan persigue múltiples objetivos: modernizar una red vial que padece una "emergencia" según la Cámara Argentina de la Construcción (Camarco), reducir el "costo argentino" (una barrera crónica a la competitividad), y, de manera crucial, dinamizar el sector de la construcción. Este último ha sido uno de los más golpeados por el ajuste fiscal, perdiendo alrededor de 120.000 puestos de trabajo desde diciembre de 2023. La Cámara estima que Argentina pierde anualmente 25.000 millones de dólares por la falta de un mantenimiento adecuado de la infraestructura.

Para los inversores, este plan representa una potencial oportunidad en el sector de la construcción y en industrias relacionadas, como la producción de materiales y la logística. Sin embargo, la materialización de estas inversiones privadas dependerá de la confianza en la estabilidad macroeconómica, la claridad en los marcos regulatorios y la capacidad de las concesionarias para generar rentabilidad en un entorno inflacionario y con posibles desafíos de financiación. La viabilidad de estos proyectos a gran escala, que históricamente han enfrentado demoras y renegociaciones, será clave para determinar su impacto real en la creación de empleo y la reducción de costos logísticos.

Perspectivas y Desafíos para la Estabilidad

La doble apuesta del gobierno busca, en esencia, sentar las bases para un crecimiento más homogéneo y sostenible. Sin embargo, la intermitencia en la actividad económica y las complejas interacciones entre variables financieras representan desafíos persistentes. La recuperación del crédito privado, ligada intrínsecamente a la evolución de la mora y las decisiones de política monetaria, así como la efectiva implementación de las concesiones viales, serán los barómetros que medirán el éxito de esta estrategia. Los próximos trimestres serán cruciales para observar si estos dos motores logran disipar la dinámica de "serrucho" y encauzar a Argentina hacia una senda de crecimiento más robusta y predecible, brindando señales más claras a los mercados y a los inversores que observan con cautela el devenir de la economía del país sudamericano.