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Criptopesos en Argentina: Entre la Innovación Financiera y el Desafío Tributario

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Criptopesos en Argentina: Entre la Innovación Financiera y el Desafío Tributario

El desarrollo de criptopesos en Argentina por bancos como BIND y Petersen promete revolucionar los pagos y cobros empresariales con eficiencia 24/7. Sin embargo, la viabilidad de esta innovación se enfrenta a un complejo marco tributario, donde impuestos como el Impuesto al Cheque, Ingresos Brutos, Ganancias y Bienes Personales presentan desafíos significativos y aún no están totalmente adaptados a esta nueva realidad digital. La clave para la masificación de los criptopesos residirá en la capacidad del gobierno para definir un marco fiscal claro y equitativo que incentive su adopción y permita aprovechar su potencial de portabilidad total en un futuro financiero tokenizado.

La promesa de una mayor eficiencia y automatización en los pagos y cobros empresariales, disponible las 24 horas del día, los 7 días de la semana, se acerca a la realidad en Argentina gracias al avance de los criptopesos. Estos activos digitales, conocidos como stablecoins atadas a la moneda local, están siendo activamente desarrollados por grupos bancarios como BIND y Petersen. Sin embargo, su éxito y masificación dependen fundamentalmente de un factor crítico: el tratamiento impositivo que el Gobierno nacional y las provincias decidan otorgarles. La viabilidad del modelo de negocio de estas innovaciones financieras se juega en el complejo entramado tributario argentino, una variable que a menudo define el destino de cualquier avance en el sector fintech.

El Avance del Criptopeso: Proyectos y Potencial

El concepto de criptopeso va más allá de la mera digitalización del dinero. Mientras que el peso tradicional ya opera en un formato digital a través de aplicaciones bancarias y billeteras virtuales como Mercado Pago o Brubank, el criptopeso introduce la portabilidad total al residir en una blockchain. Esto significa que el dinero se convierte en un “token digital” que puede moverse de forma transparente y programable dentro de un ecosistema descentralizado.

Expertos como el abogado y analista de mercados Iván Bolé vislumbran un futuro de “tokenización integral de las finanzas”, donde el peso on-chain será una necesidad evidente. Imaginen un escenario donde las acciones bursátiles se tokenizan; la lógica dicta que su liquidación se realizaría directamente con criptopesos en la misma red. Esta tecnología tiene el potencial de desdibujar las fronteras entre monedas, facilitando transacciones internacionales de manera similar a plataformas como Wise o Revolut, donde el cambio de divisa es un proceso automático e imperceptible para el usuario. Los proyectos de BIND y Petersen, por ejemplo, están enfocados en la tesorería programable, pagos condicionados y colateralización, priorizando un caso de uso transaccional sobre la captación de ahorro.

El Laberinto Tributario: Desafíos Críticos

A pesar de las ventajas operativas y la visión a largo plazo, el principal escollo para la adopción masiva de los criptopesos reside en la fiscalidad. La legislación actual no contempla adecuadamente estos nuevos activos, generando incertidumbre y potenciales desventajas frente a los medios de pago tradicionales.

Impuesto al Cheque: La Primera Barrera

El Impuesto a los Débitos y Créditos Bancarios, conocido popularmente como Impuesto al Cheque, emerge como uno de los puntos de mayor fricción. Según analistas del Grupo GNP, la compra de criptopesos con fondos de cuentas bancarias y la venta de criptopesos con destino a cuentas bancarias en pesos estarían, en principio, gravadas. Si bien los pagos y cobros efectuados directamente con criptos podrían evitar una retención instantánea, la postura de las autoridades fiscales es crucial. Por ejemplo, la Agencia de Recaudación de la Provincia de Buenos Aires (ARCA) podría considerar las billeteras de criptopesos como un “sistema de pago organizado” que sustituye el uso de cuentas bancarias, implicando que los movimientos queden alcanzados por el impuesto y que las billeteras deban actuar como agentes de retención, tal como ya ocurre con otras billeteras virtuales.

Aunque el Gobierno ha eximido las cuentas de los Proveedores de Servicios de Activos Virtuales (PSAV) registrados en la Comisión Nacional de Valores (CNV) del impuesto al cheque, este beneficio recae directamente en el intermediario. Para la empresa usuaria, la ventaja solo se materializa si logra operar en un circuito cripto cerrado, sin tocar cuentas bancarias para fondeo o liquidación. De lo contrario, la retención en la fuente se diluye, aunque el impuesto siga siendo adeudado.

Ingresos Brutos: Una Ventaja con Asterisco

En el Impuesto sobre los Ingresos Brutos, surge una potencial ventaja para las empresas que incorporen stablecoins. Actualmente, del lado cripto, no hay retención en la fuente, ya que los PSAV no son agentes de liquidación y percepción, ni las wallets están alcanzadas por sistemas de recaudación provinciales como SIRCREB o SIRCUPA. Esto transforma el impuesto de un costo automático a uno de autodeterminación, lo que representa una ventaja significativa en términos de flujo de fondos.

Sin embargo, esta ventaja no es absoluta. Si la empresa fondea su wallet desde una cuenta bancaria o billetera con CVU, o liquida contra pesos, el diferencial se diluye. Además, la complejidad reside en el mapa provincial de Ingresos Brutos, ya que un diseño que beneficia en un ámbito puede multiplicar la carga impositiva en otro. Un análisis exhaustivo de cada jurisdicción es indispensable antes de implementar estos circuitos.

Ganancias y Bienes Personales: La Distorsión que Desalienta

La complejidad se agrava con los impuestos a las Ganancias y Bienes Personales. Los activos virtuales no gozan del mismo tratamiento tributario que la moneda nacional o las divisas tradicionales depositadas en entidades financieras. Esta disparidad desalienta la adopción de los criptopesos, especialmente en los casos de uso de ahorro y pagos, donde deberían competir en igualdad de condiciones.

Un punto clave es la distinción entre un criptopeso como medio de pago y como instrumento de inversión. Si un token ofrece rendimientos, la CNV podría considerarlo un valor negociable sujeto al régimen de oferta pública, como ocurrió en el “caso ARGt”. Aunque en ese caso se levantó la medida al definirse el activo como medio de pago, la promesa de rendimiento vinculada a la tenencia puede configurar un contrato de inversión. Los rendimientos generados por colocar criptopesos en productos como lending o protocolos DeFi están gravados en Ganancias y, a diferencia de los intereses de cajas de ahorro o plazos fijos, no están exentos de Ingresos Brutos en algunas jurisdicciones.

Hacia un Futuro Tokenizado: Usos Prácticos y Viabilidad

La verdadera revolución del criptopeso no es solo su formato digital, sino su portabilidad total y la capacidad de integrarse en una infraestructura financiera más amplia y programable. La pregunta crucial para su éxito es si logrará ofrecer mejores oportunidades de uso e inversión que las alternativas actuales. Aunque su construcción es a largo plazo y su adopción inicial podría limitarse a quienes ya están familiarizados con el mundo cripto, la conveniencia es un factor determinante para el usuario promedio.

En un escenario donde el futuro de las finanzas parece inevitablemente ligado a la blockchain, la adaptación de las monedas tradicionales a este entorno, a través de los criptopesos, se presenta como un paso lógico. Sin embargo, la armonización regulatoria y, sobre todo, una definición clara y equitativa del marco tributario, serán los pilares que permitirán que esta innovación alcance su máximo potencial en la economía argentina.