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Dólar bajo Presión Transitoria: ¿Se Mantiene la Calma Cambiaria en Argentina?

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Dólar bajo Presión Transitoria: ¿Se Mantiene la Calma Cambiaria en Argentina?

El mercado cambiario argentino experimentó un repunte del dólar a principios de junio, generando inquietud por el desarme de carry trade y factores técnicos. Sin embargo, expertos de la City consideran que la presión es transitoria y anticipan una calma relativa, impulsada por la cosecha gruesa y el Banco Central manteniendo la compra de reservas. La atención se centra en la gestión de las divisas en el segundo semestre y la sostenibilidad de las tasas de interés, con una perspectiva de estabilidad a mediano plazo que contrasta con la posible volatilidad electoral de 2027.

El mercado cambiario argentino experimentó un inicio de junio agitado, con el tipo de cambio acelerando su avance y generando inquietud entre operadores y el Gobierno. Esta dinámica, que se venía gestando desde mediados de mayo con un incremento moderado, se intensificó en los últimos días. Sin embargo, a pesar de la volatilidad, la mayoría de los analistas en la City porteña coinciden en que la presión actual sobre el dólar es de carácter transitorio y que el mercado debería retomar la calma en el corto plazo, aunque posiblemente con una cotización mayorista oficial por encima de los $1.400.

Factores Detrás de la Presión Cambiaria

Diversos elementos confluyeron para generar la reciente suba del dólar. Uno de los más citados es el desarme de posiciones de carry trade. Esta estrategia, popular entre inversores que buscan ganancias en pesos ante la expectativa de que el tipo de cambio avance menos que las tasas de interés, habría visto cierres para tomar beneficios y volver al dólar. Gustavo Ber, analista, sugiere que algunos inversores podrían estar anticipándose a la caída estacional en la oferta de dólares, característica del segundo semestre, exacerbada por la compresión en las tasas de interés.

Otros expertos, como Auxtin Maquieyra de Sailing Inversiones, matizan la idea de desarmes masivos, atribuyendo la presión a rearmados de cobertura tras el vencimiento de contratos de futuros de dólar en mayo. Es lógico, explica Maquieyra, que tras estos vencimientos, algunos participantes del mercado busquen restablecer sus posiciones de cobertura, generando una demanda puntual de dólares financieros y futuros. Félix Marenco, asesor financiero de Cocos Gold, añade dos factores técnicos adicionales:

  • La reducción de la posición vendida en dólares del Banco Central (BCRA) tras el vencimiento del contrato de futuros de mayo, que puede generar un incentivo alcista para la cotización oficial.
  • El pago del cupón del Bonte 2030, que inyectó un importante flujo de pesos al mercado, de los cuales una parte, según versiones, se habría volcado a la compra de dólares.

Además de estos factores, otros elementos contribuyeron a la demanda de divisas:

  • Demanda habitual de ahorristas a principios de mes, tras el cobro de salarios.
  • Reducción en el ritmo de venta de soja por parte del sector agropecuario, que al cierre de mayo se ubicaba por debajo de las expectativas.
  • Recompra de dólares por productores agrícolas tras la venta de su stock.
  • Debilidad de las monedas en mercados emergentes, un factor regional que también impacta en el peso argentino.

El Rol del Banco Central y la Cosecha Gruesa

Un dato clave que mitiga la preocupación del mercado es la capacidad del BCRA para mantener su racha de compra de reservas, a pesar de la presión cambiaria. Si bien la entidad se vio obligada a moderar el ritmo de sus adquisiciones para evitar sobrecargar la demanda, ya ha acumulado una cifra significativa en lo que va de junio, superando incluso la meta anual de u$s10.000 millones.

La cosecha gruesa del agro sigue siendo un ancla fundamental. Aunque los operadores esperan que el ingreso de divisas se mantenga en las próximas semanas, la consultora Outlier advierte sobre una posible mayor demanda entre finales de junio y principios de julio, impulsada por el cobro del medio aguinaldo. La dinámica del segundo semestre, históricamente menos favorable en cuanto a ingreso de dólares, podría llevar al BCRA a reducir su ritmo de compra de reservas.

Perspectivas a Mediano y Largo Plazo

A corto plazo, la visión predominante es de un tipo de cambio que se reacomodará y luego se estabilizará. Félix Marenco no anticipa grandes sobresaltos en el mediano plazo, destacando que, si bien la cosecha gruesa desacelera, el aporte de divisas de Vaca Muerta continuará creciendo trimestre a trimestre, brindando un sostén fundamental al peso. Esto sugiere que los fundamentos económicos de mediano plazo podrían diferir de las dinámicas estacionales o técnicas de corto plazo.

Maquieyra también espera que la presión y la volatilidad sean transitorias, siempre que las expectativas de devaluación no se deterioren y las tasas de interés mantengan su atractivo. En este escenario, las estrategias de inversión en pesos deberán volverse más selectivas y con mayor cobertura, dependiendo de la política monetaria del BCRA, el ritmo de acumulación de reservas y la evolución del tipo de cambio.

Mirando más allá, el horizonte electoral de 2027 se presenta como un punto de inflexión donde el mercado, casi con certeza, buscará nuevamente cobertura cambiaria, un fenómeno recurrente en ciclos políticos clave en Argentina. Por ahora, sin embargo, la situación actual se interpreta más como un rebalanceo táctico de carteras que como un cambio de tendencia estructural profundo, con la mirada puesta en la gestión de las reservas del BCRA y la evolución de los flujos de divisas en los próximos meses.