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Dólar Mayorista: Las Proyecciones Divergentes para 2026 y el Desafío del Banco Central

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Dólar Mayorista: Las Proyecciones Divergentes para 2026 y el Desafío del Banco Central

El mercado financiero argentino se encuentra inmerso en la incertidumbre sobre el futuro del dólar mayorista, con proyecciones para fines de 2026 que, aunque tienden a la baja, muestran una marcada dispersión entre las consultoras más destacadas. Firmas como MAPFRE Economics, Invecq Consulting y BBVA Research ofrecen estimaciones que oscilan entre $1.600 y $1.750, mientras el consenso de FocusEconomics se sitúa en $1.648. El Banco Central mantiene una política de control y deslizamiento administrado, pero enfrenta desafíos como la menor liquidación de divisas y la persistente brecha entre la apreciación del dólar y la inflación esperada, que podría generar tensiones en el panorama preelectoral de 2027.

En el intrincado panorama económico argentino, el precio del dólar mayorista se erige como una de las variables más observadas y discutidas. Con el Gobierno buscando mantener un férreo control sobre su cotización, los inversores y analistas se aferran a las proyecciones de las consultoras más reputadas para descifrar el futuro del tipo de cambio. El cierre de 2026 se presenta como un horizonte clave, y las estimaciones, aunque tendiendo a la baja, revelan una notable dispersión que subraya la complejidad del escenario.

Las Voces de la City: Un Consenso Fragmentado

El informe FocusEconomics sirve como un termómetro crucial para medir las expectativas de los expertos. Este relevamiento global agrupa a entidades que han demostrado una alta precisión en sus pronósticos. Para diciembre de 2025, el dólar mayorista cerró en $1.455. Entre las firmas que más se acercaron a este valor, un año antes, destacaron BBVA Research ($1.457), Credicorp Capital ($1.450), Itau Unibanco ($1.450), Invecq Consulting ($1.450), MAPFRE Economics ($1.440) y Oxford Economics ($1.440).

MAPFRE Economics merece una mención especial por su consistente trayectoria, habiendo acertado en sus pronósticos del dólar mayorista por dos años consecutivos. Para fines de 2026, su estimación actual se sitúa en $1.658, un ajuste significativo a la baja respecto a los $1.843 que proyectaba en julio pasado. Esta cifra se alinea estrechamente con el consenso general de FocusEconomics, que prevé un tipo de cambio de $1.648 para el cierre del próximo año.

Sin embargo, al observar el panorama de las proyecciones de otras consultoras confiables, la dispersión se hace evidente:

  • Invecq Consulting: $1.750
  • Oxford Economics: $1.658
  • BBVA Research: $1.645
  • Credicorp Capital: $1.640
  • Itau Unibanco: $1.600

Esta variedad de pronósticos, que oscila entre los $1.600 y los $1.750, resalta la incertidumbre subyacente a pesar de la tendencia general a la baja en las expectativas. Hace apenas cuatro meses, algunas proyecciones alcanzaban los $1.996 para diciembre de 2026, lo que evidencia la volatilidad y la constante recalibración de los modelos ante el cambiante contexto económico y político.

La Mano del Banco Central: Entre la Intervención y la Cautela

Actualmente, el Gobierno argentino, a través del Banco Central de la República Argentina (BCRA), mantiene el dólar mayorista en torno a los $1.510 mediante intervenciones activas. La política monetaria declarada busca evitar "saltos infundados" en la cotización, optando por un deslizamiento administrado. Expertos como Lorenzo Sigaut Gravina de Equilibra y Sebastián Menescaldi de Eco Go coinciden en un avance lento y controlado, con proyecciones de un deslizamiento mensual cercano al 2% hasta fin de año, en línea con una inflación que esperan ligeramente por debajo.

No obstante, esta estrategia no está exenta de desafíos y preocupaciones. El mercado observa con inquietud la menor liquidación estacional de divisas provenientes de exportaciones. Un informe de la consultora LCG destaca que el BCRA está comprando cada vez menos dólares, apenas el 3% del volumen diario operado, con una demanda creciente. En septiembre, las compras del BCRA sumaron escasos u$s203 millones, una cifra modesta comparada con los u$s14.300 millones acumulados en lo que va del año 2026.

La banda máxima de flotación del BCRA, que actualmente ronda los $1.903,5 y se actualiza mensualmente en función de la inflación de dos meses atrás, revela el margen de maniobra teórico de la entidad. Sin embargo, la intervención actual muy por debajo de este umbral subraya la decisión política de mantener anclado el tipo de cambio, una medida que, si bien ofrece estabilidad nominal a corto plazo, genera riesgos a mediano.

Inflación y Dólar: La Tensión Persistente

Uno de los principales motivos de preocupación entre los analistas es el desfasaje entre el avance del tipo de cambio y el ritmo inflacionario. Mientras las proyecciones de MAPFRE Economics sugieren un avance del dólar mayorista del 14% en todo 2026, el consenso de FocusEconomics para la inflación anual se sitúa en un 31,6%. Esta brecha indica un potencial atraso cambiario que podría generar tensiones futuras, especialmente en un contexto preelectoral.

El mercado de opciones y futuros del Matba-Rofex (A3) ya refleja una perspectiva ligeramente más conservadora para fin de año, negociando un dólar mayorista de $1.605, un valor incluso inferior al proyectado por la mayoría de las consultoras confiables. Esto sugiere que, a pesar de las preocupaciones, los participantes del mercado no anticipan un salto brusco en el corto plazo, confiando en la capacidad de control del BCRA.

Horizontes Electorales y Factores de Riesgo

La proximidad de las elecciones presidenciales de 2027 añade una capa de complejidad a las proyecciones económicas. La gestión de las variables macroeconómicas en un año preelectoral es siempre delicada, y el tipo de cambio es un barómetro sensible de la confianza política. El riesgo de una menor liquidación de divisas se suma a esta ecuación, y si bien se espera un "tsunami" de liquidaciones de exportaciones del campo, petróleo y minería hacia fin de año, esta expectativa podría no ser suficiente para disipar por completo las tensiones si otros factores desestabilizadores entran en juego.

En síntesis, el Gobierno busca navegar un camino estrecho para mantener la estabilidad del dólar, pero las proyecciones divergentes de los expertos y los desafíos latentes, como la brecha inflacionaria y la dinámica de las reservas, exigen una vigilancia constante. La evolución de la política monetaria, la liquidación de exportaciones y el clima preelectoral serán determinantes en la trayectoria del dólar mayorista hacia el cierre de 2026 y más allá.