Economistas Revisan a la Baja la Proyección del Dólar en Argentina: ¿Calma o Atraso Cambiario?

Un consenso de 45 consultoras de la City y Wall Street ha revisado a la baja las proyecciones para el dólar mayorista en Argentina para fin de 2026, situándolo en $1.664, impulsado por fuertes exportaciones y la intervención del Banco Central. A pesar de esta aparente calma cambiaria, persisten los desafíos con una inflación proyectada del 31,3%, generando un 'atraso cambiario' significativo. El crecimiento del PBI se estima en 3%, pero enfrenta obstáculos por la austeridad fiscal y la baja confianza del consumidor, con el escenario electoral de 2026 añadiendo incertidumbre.
Proyecciones del Dólar en Argentina: Una Mirada Al Consenso de la City y Wall Street
En un escenario económico argentino de constantes redefiniciones, el tipo de cambio se mantiene como uno de los principales focos de atención. Recientemente, un relevamiento de FocusEconomics entre 45 consultoras de la City y Wall Street arrojó nuevas proyecciones que, a primera vista, traen un respiro al gobierno de Javier Milei y al ministro de Economía, Luis Caputo. El consenso de los analistas apunta a un dólar mayorista de $1.664 para fin de año, una cifra que representa una reducción significativa respecto a las estimaciones previas y sugiere una tendencia a la baja en la tensión cambiaria. Sin embargo, un análisis más profundo revela complejidades y desafíos subyacentes que demandan una mirada crítica.
El optimismo en torno a la cotización del dólar se sustenta en una combinación de factores. Por un lado, el sostenido ingreso de divisas por exportaciones ha sido un pilar fundamental. Sectores clave como el campo, el petróleo y la minería están aportando un flujo constante de dólares al mercado. A esto se suman las emisiones de deuda corporativa y provincial que también contribuyen a la oferta de moneda extranjera. Por otro lado, la activa participación del Banco Central de la República Argentina (BCRA) en el mercado, con compras que superan los u$s10.380 millones desde principios de año, ha sido crucial para contener la volatilidad y fortalecer las reservas.
El Desafío de la Inflación y el Atraso Cambiario
Aunque la aparente calma cambiaria es una buena noticia, el informe de FocusEconomics también proyecta una inflación anual del 31,3% para 2026, una de las tasas más altas a nivel mundial. Este dato contrasta fuertemente con la expectativa de un aumento del dólar del 14% en todo el año si se mantiene el pronóstico de $1.664. Esta disparidad alimenta el debate sobre el atraso cambiario, una situación en la que el tipo de cambio crece a un ritmo inferior al de la inflación, lo que impacta negativamente en la competitividad de las exportaciones y puede generar presiones futuras sobre el valor de la moneda. Los analistas advierten que la reducción de las restricciones a las importaciones y la contención del gasto público son medidas necesarias para limitar el incremento de los precios, pero la inercia inflacionaria y las altas expectativas arraigadas persisten.
Es relevante destacar que las proyecciones de las consultoras, aunque revisadas a la baja, se mantienen por encima de las estimaciones del Presupuesto 2026 presentado por el Gobierno, que fijaba el dólar en $1.423 para fin de año. Asimismo, las expectativas del mercado de opciones y futuros del Matba-Rofex para diciembre se ubican en $1.629,5, ligeramente por debajo del consenso de FocusEconomics. El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del BCRA, por su parte, proyecta $1.658. Estas cifras, aunque cercanas, muestran un rango de opiniones y una incertidumbre inherente a las variables económicas argentinas. La banda cambiaria de flotación del BCRA, que actualmente ronda los $1.775, ofrece un margen de maniobra que refuerza la percepción de una calma controlada, al menos por ahora.
Crecimiento del PBI y el Rol del RIGI
En cuanto al Producto Bruto Interno (PBI), los expertos prevén una desaceleración en 2026, proyectando un crecimiento del 3%, apenas un 0,1% más que en el mes anterior. Si bien la implementación del Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) se espera que impulse la inversión extranjera, especialmente en el sector energético y agrícola, el panorama para otros sectores es menos alentador. Las ramas más orientadas al mercado interno y con mayor intensidad de mano de obra enfrentarán dificultades debido a la alta inflación, la austeridad fiscal y la competencia extranjera.
De cara al segundo trimestre, se espera una aceleración económica impulsada por la baja de las tasas de interés, el auge del turismo y la fortaleza de la agricultura y la energía. Sin embargo, la persistente baja confianza del consumidor, la austeridad fiscal y un mercado laboral débil representan obstáculos significativos que podrían frenar un repunte más robusto. El escenario electoral presidencial de 2026 se perfila como un factor determinante, ya que la marcha de la economía impactará directamente en la "temperatura" social y política del país.
Voces Disidentes y el Futuro Próximo
Dentro del consenso, existen voces que pronostican un dólar mayorista más alto para fin de año. Consultoras como Empiria Consultores ($1.919), Fitch Ratings ($1.892), Pantheon Macroeconomics ($1.850), MAPFRE Economics ($1.843), LCG ($1.820), Econviews e Invecq Consulting ($1.800) se sitúan en la parte superior del rango de proyecciones, que va desde un mínimo de $1.335 hasta un máximo de $1.919. Esto demuestra que, si bien la tendencia general es a la baja en las expectativas de devaluación, el riesgo de un salto cambiario sigue siendo una preocupación para algunos analistas.
Fernando Baer, economista jefe de Quantum, anticipa un dólar mayorista de $1.585, "deslizándose parecido a la inflación, la cual, a su vez, se desacelera". Esta visión sugiere que las exportaciones seguirán siendo la principal fuente de divisas para mantener el tipo de cambio bajo control. El mercado parece descartar una tensión cambiaria significativa en lo que resta del año, con un incremento proyectado del 15% hasta diciembre.
En síntesis, si bien las proyecciones actuales ofrecen un panorama de mayor estabilidad cambiaria para Argentina en el corto plazo, los desafíos estructurales persisten. La lucha contra la inflación, la necesidad de equilibrar la competitividad exportadora con la estabilidad del dólar, y el impulso de un crecimiento económico inclusivo, más allá de los sectores favorecidos por el RIGI, serán las claves para determinar si la calma actual es sostenible o el preámbulo de nuevas turbulencias en el mediano plazo, especialmente con la mirada puesta en el ciclo electoral del próximo año.