← Volver a noticias
MacroeconomíaPolítica MonetariaMercados EmergentesInversiónMercados de Divisas

El Dólar en América Latina: Navegando la Encrucijada de la Fed y el Carry Trade

5 min de lectura
El Dólar en América Latina: Navegando la Encrucijada de la Fed y el Carry Trade

El dólar en América Latina enfrenta un escenario de dos fuerzas opuestas: las altas tasas de interés en la región, que atraen inversiones vía carry trade, y una posible postura más restrictiva de la Reserva Federal de EE.UU. que fortalecería al billete verde globalmente. La solidez de la economía estadounidense y la persistencia de la inflación podrían llevar a la Fed a subir tasas en los próximos meses, lo que reduciría el atractivo de las monedas latinoamericanas, a pesar de la resiliencia de países como Colombia y Brasil. Los meses de septiembre y octubre de 2026 serán clave para definir la trayectoria del dólar en 2027.

El futuro del dólar estadounidense en América Latina se perfila complejo y multifactorial, marcado por la interacción de políticas monetarias globales, dinámicas económicas internas y el apetito por el riesgo. A medida que nos adentramos en el final de 2026 y el inicio de 2027, los mercados emergentes de la región se encuentran en una encrucijada, donde la agresividad o prudencia de la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos será un catalizador decisivo, como bien ha señalado el banco Itaú en sus proyecciones.

La Tensión entre la Fortaleza Doméstica y el Riesgo Global

El índice DXY, que mide la fortaleza del dólar frente a una canasta de monedas principales, experimentó una fase de estabilidad durante gran parte del primer trimestre de 2026, manteniéndose por debajo de los 100 puntos. Sin embargo, este panorama ha sido alterado por eventos geopolíticos significativos, como el conflicto en Medio Oriente. La creciente aversión al riesgo en los mercados globales tiende a fortalecer el dólar, considerándolo un activo refugio en tiempos de incertidumbre. Esta dinámica introduce una capa de complejidad adicional a la ya intrincada ecuación monetaria.

Paralelamente, la economía estadounidense ha demostrado una resiliencia notable. A pesar de una inflación que persiste por encima del objetivo del 2% de la Fed, la actividad económica se expande a un ritmo sólido, impulsada por un robusto crecimiento de la productividad, una inversión de capital constante y una creación de empleo que acompaña el crecimiento de la fuerza laboral, manteniendo la tasa de desempleo relativamente estable. Esta fortaleza económica, combinada con el rol emergente de Estados Unidos como exportador neto de petróleo, altera la ecuación tradicional entre precios del crudo, inflación y la moneda. Históricamente, un petróleo caro solía implicar inflación y un dólar más débil; hoy, bajo este nuevo paradigma, podría traducirse en mayores tasas y un dólar fortalecido.

La Reserva Federal: Un Horizonte de Incertidumbre

La reciente decisión del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) de la Fed de mantener las tasas de interés de referencia en el rango de 3.50% a 3.75% fue consistente con las expectativas del mercado, buscando una postura cautelosa. Sin embargo, el comunicado oficial destacó la persistencia de una inflación elevada, parcialmente atribuible a shocks de oferta, especialmente en el sector energético. Este escenario de "inflación elevada con crecimiento sólido" plantea un dilema crucial para la Fed.

La expectativa general es que, dada la solidez económica y los beneficios adicionales que la inteligencia artificial (IA) está aportando a la productividad estadounidense, la Fed podría verse obligada a endurecer su política monetaria. Expertos de Itaú proyectan posibles subidas de tasas en septiembre y octubre de 2026. Una Fed "mucho más agresiva" se erige como el principal riesgo, pues un incremento decidido en las tasas de interés en Estados Unidos tiene el potencial de reconfigurar los flujos de capital a nivel global, afectando directamente la dinámica de las monedas latinoamericanas.

El "Carry Trade" y la Atracción de Capitales en América Latina

En este contexto de políticas monetarias divergentes, la estrategia del carry trade juega un papel fundamental. Inversores globales buscan oportunidades en economías con tasas de interés más altas, financiándose en aquellas con tasas bajas. Países como Colombia y Brasil han ofrecido tasas de interés atractivas, convirtiéndose en destinos privilegiados para este tipo de inversión.

Colombia, en particular, ha experimentado flujos de capital robustos, no solo por sus atractivas tasas sino también por factores idiosincráticos y una disminución de la volatilidad política percibida. Brasil, con tasas aún más elevadas, continúa siendo un imán para el carry trade, con margen para que su moneda, el real, capitalice aún más esta dinámica. La continuidad de estas condiciones favorables para las monedas latinoamericanas, sin embargo, depende críticamente del diferencial de tasas. Si la Fed endurece su política monetaria de manera significativa, el atractivo de las tasas latinoamericanas podría mermar, estrechando el diferencial y provocando una fuga de capitales hacia activos denominados en dólares, fortaleciendo al billete verde.

Implicaciones para los Inversores y la Perspectiva de Mercado

Para los inversores, este panorama requiere una vigilancia constante y una estrategia flexible. La posible agresividad de la Fed en los próximos meses, impulsada por una inflación persistente y una economía sólida, introduce un riesgo latente de apreciación del dólar global. Esto podría generar presión bajista sobre las monedas de mercados emergentes, incluyendo el peso colombiano y el real brasileño. Los gestores de portafolio deberán evaluar cuidadosamente su exposición a estas divisas y considerar estrategias de cobertura.

Por otro lado, si la Fed opta por una senda más gradual o mantiene la estabilidad en las tasas, el atractivo del carry trade en América Latina podría persistir, beneficiando a las monedas regionales. La solidez macroeconómica de Colombia y Brasil, junto con sus altas tasas, seguiría siendo un factor positivo para los flujos de inversión. Sin embargo, la volatilidad inherente a los mercados emergentes, sumada a los factores geopolíticos, demanda una aproximación cautelosa y un análisis profundo de cada mercado individual.

En última instancia, los meses de septiembre y octubre de 2026 se perfilan como críticos, ya que las decisiones de la Reserva Federal durante este período sentarán las bases para el comportamiento del dólar en América Latina durante 2027. Los inversores deberán estar atentos a los comunicados de la Fed, los datos de inflación en Estados Unidos y las respuestas de las autoridades monetarias regionales para anticipar el próximo capítulo en la compleja relación entre el dólar y las economías latinoamericanas.