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El sistema financiero argentino ante la encrucijada: Mora, crédito y la revolución tecnológica

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El sistema financiero argentino ante la encrucijada: Mora, crédito y la revolución tecnológica

El CEO de Supervielle, Gustavo Manriquez, alerta sobre el elevado pico de mora en el sistema financiero argentino, previendo su persistencia por varios meses y un diálogo constante con el BCRA. Destaca la necesidad de que el crédito crezca con tasas adecuadas, mientras enfatiza la urgencia de una transformación digital para el sector bancario, comparándola con el destino de Blockbuster frente a Netflix. Además, hace un llamado a la estabilidad política para evitar turbulencias como las de 2025, mirando hacia 2027 con confianza en el potencial exportador de Argentina.

El sector bancario argentino se encuentra en un punto de inflexión, lidiando con desafíos macroeconómicos inmediatos, como el incremento de la mora en los préstamos, a la vez que se ve impelido a una profunda transformación estructural impulsada por la tecnología. Gustavo Manriquez, CEO de Supervielle (SUPV), ha puesto el foco en estas complejidades, advirtiendo sobre la necesidad de una rápida adaptación para evitar quedar obsoleto en un panorama financiero en constante evolución.

La Mora: Un Desafío Sistémico Persistente

Hace un año, la preocupación por la mora comenzaba a gestarse en la agenda de los líderes bancarios. Hoy, se ha consolidado como un problema generalizado que afecta a todo el sistema financiero argentino. Manriquez ha señalado que, en mayo, la mora agregada subió de 7% a 7.3%, en empresas de 3.1% a 3.3% y en familias de 11.5% a 12%. Lejos de mostrar un retroceso, los indicadores se han amesetado en un pico elevado, sugiriendo que la situación persistirá por al menos tres o cuatro meses más antes de iniciar un descenso significativo. Esta realidad ha generado un diálogo fluido y de mutua preocupación entre el sector bancario y los funcionarios del Banco Central de la República Argentina (BCRA), quienes están evaluando medidas conjuntas para mitigar sus efectos.

La delicadeza del asunto radica en su carácter sistémico. No se trata de un problema aislado de una entidad, sino de una tendencia que abarca a la totalidad del mercado. La expectativa es que la mora disminuya no solo en términos relativos, sino también en valores absolutos, evitando que un posible crecimiento del crédito maquille la situación subyacente de impago. Los bancos, conscientes de la responsabilidad, deben actuar con cautela, reestructurando deudas para clientes con problemas mientras continúan brindando financiamiento a sectores productivos con tracción, como la energía, el oil & gas, el agro, la minería y la pesca.

El Laberinto del Crédito y la Política Monetaria

El crecimiento del crédito, vital para el dinamismo de la economía real y la monetización del sistema, se encuentra condicionado por la política de tasas de interés. Manriquez enfatiza la importancia de que el corredor de tasas del BCRA y la ventanilla de liquidez mantengan valores bajos y aceptables. Esto permitiría dotar al sector privado del crédito necesario para su expansión. Aunque la oferta de crédito por parte de los bancos se mantiene, la demanda se ha contraído, especialmente por parte de aquellos clientes que ya enfrentan dificultades financieras. La prudencia es clave: evitar sobreendeudar a quienes ya están en aprietos es una prioridad.

Respecto a la política de encajes, el CEO de Supervielle ha expresado confianza en la prudencia del BCRA. Se espera que la entidad flexibilice estos requisitos gradualmente, a medida que el crecimiento económico y la demanda de crédito real lo justifiquen. Esta postura gradualista busca equilibrar la estabilidad financiera con el impulso necesario para la actividad económica, en un entorno donde las lecciones de la turbulencia financiera preelectoral de 2025 aún están frescas en la memoria.

La Transformación Digital: El Riesgo de Quedarse con el VHS

Más allá de los desafíos coyunturales, la industria bancaria enfrenta una “mega transformación” impulsada por la Inteligencia Artificial (IA) y la irrupción de las Fintech. Manriquez traza un paralelismo con el destino de Blockbuster frente a Netflix, alertando que si los bancos no se adaptan, corren el riesgo de quedarse con el “VHS en la mano”. La principalidad del cliente, que hoy interactúa con múltiples Fintech, es un objetivo central a recuperar.

La inversión en tecnología es masiva y esencial. Los bancos deben reorientar sus recursos para ofrecer una experiencia de cliente fluida, digital y sin fricciones, adaptándose a las expectativas de un consumidor que busca rapidez y eficiencia en la atención virtual. Esto implica una reconversión profunda de los modelos de negocio tradicionales, priorizando el desarrollo de plataformas digitales, el análisis de datos y la automatización inteligente. La evolución no es una opción, sino una condición de supervivencia en un ecosistema cada vez más competitivo.

Estabilidad Política y Potencial Exportador: Mirando al 2027

La incertidumbre política, con la vista puesta en las elecciones presidenciales de 2027, añade otra capa de complejidad. Manriquez aboga por un mayor consenso social y político en Argentina, pidiendo que se discuta el modelo de país sobre una “autopista” de acuerdos básicos, evitando las oscilaciones pendulares que socavan la confianza y la inversión. La experiencia de 2025 sirvió como advertencia, y se espera que el BCRA haya tomado nota para preparar un escenario más estable para 2027. La estabilidad económica real es un pilar fundamental para mitigar la turbulencia electoral.

A pesar de los obstáculos, Manriquez subraya el inmenso potencial exportador de Argentina, destacando proyectos prometedores en sectores clave que podrían proporcionar un “colchón de seguridad” económico a corto, mediano y largo plazo. Este optimismo reside en la capacidad del país para explotar sus recursos naturales y diversificar sus fuentes de ingresos, lo que, combinado con una política macroeconómica estable y un sector financiero adaptado, podría allanar el camino hacia un crecimiento sostenible.

En síntesis, el sector bancario argentino transita un sendero doble: gestionar la emergencia de la mora y las complejidades del crédito, mientras acelera una transformación digital ineludible. La interconexión entre la macroeconomía, la política y la tecnología definirá el futuro de un sistema crucial para el desarrollo del país. La clave estará en la capacidad de los actores para dialogar, innovar y construir consensos que permitan a la Argentina avanzar sin quedarse, metafóricamente, en la era del VHS.