Un Megatraspaso en el Campo Argentino: Benetton Cede su Legado Agrícola a Socios de Adecoagro

El holding Benetton ha vendido sus extensas empresas agropecuarias en Argentina, Compañía de Tierras Sud Argentino y Ganadera Cóndor, que suman 920.000 hectáreas y 300.000 cabezas de ganado, a un grupo de inversores liderado por Mariano Bosch, CEO de Adecoagro. Esta transacción marca la salida de Benetton del sector tras más de cuatro décadas y refuerza la apuesta de actores locales con experiencia en agroindustria en el potencial productivo argentino, con Bosch asumiendo la presidencia de las sociedades adquiridas y manteniendo el esquema de explotación actual.
La Patagonia y la Pampa Húmeda, históricas cunas del desarrollo agropecuario argentino, han sido testigos de una de las transacciones más significativas en el sector en años recientes. El conglomerado italiano Benetton ha formalizado la venta de sus extensas propiedades agropecuarias en Argentina, que suman más de 900.000 hectáreas y albergan a más de 300.000 cabezas de ganado, a un grupo de inversores liderado por Mariano Bosch, el reconocido CEO de Adecoagro. Esta operación, gestada a lo largo de un año, marca el fin de la presencia de Benetton en el agro argentino tras más de cuatro décadas, al tiempo que consolida la influencia de un actor clave en la agroindustria sudamericana.
Un Legado Centenario que Cambia de Manos
Las empresas involucradas en la venta son Compañía de Tierras Sud Argentino (CTSA) y Ganadera Cóndor. CTSA, en particular, ostenta una rica historia que se remonta a 1889, cuando fue constituida en Londres como The Argentine Southern Land Company Limited. Desde sus inicios, la firma ha estado íntimamente ligada al desarrollo ganadero y a las inversiones británicas en la vastedad de la Patagonia. Benetton, a través de su holding Edizione, adquirió estas propiedades en 1991, cimentando una presencia que se extendió por Buenos Aires, Río Negro, Chubut y Santa Cruz.
Durante su gestión, CTSA se convirtió en uno de los mayores propietarios de tierras del país, diversificando sus actividades más allá de la ganadería ovina y bovina para incluir la producción de lana, explotación forestal y, en la provincia de Buenos Aires, el cultivo de cereales y oleaginosas como trigo, maíz, soja, cebada y girasol. Los últimos datos de Edizione revelan que CTSA empleaba a más de 250 personas y registró una facturación de 20,5 millones de euros en 2025, evidenciando la magnitud y el dinamismo de estas operaciones. La compañía incluso incursionó en el negocio frigorífico a través de Faimali, integrada en Estancias de Patagonia, mostrando una cadena de valor integrada.
Los Nuevos Dueños: Una Apuesta Personal con Sello Agroindustrial
Los adquirentes son un consorcio de empresarios que han actuado a título personal, destacando la figura de Mariano Bosch. Si bien la compra no se realizó a través de Adecoagro, la compañía que cotiza en la Bolsa de Nueva York (AGRO), la conexión es innegable y estratégica. Bosch asumirá la presidencia de CTSA y Ganadera Cóndor, mientras que Agustín Dranovsky se mantendrá como CEO. Esta continuidad en la gestión ejecutiva sugiere una transición fluida y el mantenimiento de un modelo de explotación consolidado.
Adecoagro, bajo la dirección de Bosch, se ha posicionado como una de las principales potencias agroindustriales de América del Sur, con operaciones robustas en Argentina, Brasil y Uruguay. Su portafolio abarca desde la producción agrícola tradicional y de arroz, hasta lácteos, azúcar, etanol y energía renovable. La visión de Bosch sobre las oportunidades en Argentina ha sido consistente, llegando a afirmar durante el Argentina Week en París: “Tenemos una gran oportunidad en Argentina y tenemos que hacerla valer”. Esta adquisición personal refuerza esa convicción, apostando por el potencial inherente del campo argentino.
La trayectoria reciente de Adecoagro incluye expansiones significativas, como la adquisición de Profertil, y un cambio notable en su estructura accionaria con la llegada de Tether como accionista mayoritario en 2025. Aunque Tether no participa directamente en esta compra de tierras, su influencia en el ecosistema de Adecoagro y la visión de sus líderes, como Bosch, se entrelazan de manera fascinante, conectando las finanzas tradicionales del agro con el pujante mundo de las criptomonedas y las inversiones de alto perfil en América Latina.
Implicaciones Estratégicas y Perspectivas Futuras
Para la familia Benetton, esta venta representa una desinversión estratégica de activos no esenciales para su negocio principal de moda. Tras más de cuatro décadas de operar en el sector agropecuario argentino, la salida podría indicar una reorientación de su estrategia global, liberando capital y recursos para otras áreas de interés. No es raro que grandes holdings diversificados busquen simplificar sus operaciones o desinvertir en sectores que ya no consideran estratégicos a largo plazo.
Por el lado de los compradores, la adquisición consolida una posición de liderazgo y expertise en el sector. Al mantener el esquema de explotación y el perfil de los establecimientos, se asegura la continuidad de la producción y el empleo, lo cual es fundamental para la economía regional. La experiencia de Bosch y su equipo en la optimización y diversificación de negocios agroindustriales podría inyectar nuevas dinámicas y eficiencias en estas vastas propiedades, potencialmente aumentando su rentabilidad y su contribución a la economía local. El hecho de que Bosch considere que el valor de Adecoagro es “mucho más” que su precio actual de acciones, sugiere una perspectiva de crecimiento y optimización que probablemente se extenderá a las nuevas propiedades.
Este traspaso de propiedades tan significativas subraya la confianza de inversores experimentados en el potencial productivo de Argentina, a pesar de los desafíos macroeconómicos. Es un voto de fe en la tierra, la capacidad productiva y la gestión del talento local. La continuidad de las operaciones de agricultura, ganadería y forestación, junto con la posible integración de tecnologías y prácticas de gestión avanzadas que Adecoagro ha demostrado implementar, augura un futuro de desarrollo y crecimiento para estas históricas empresas argentinas.
En un panorama global de creciente demanda de alimentos y recursos, la apuesta por la tierra y la producción primaria sigue siendo una estrategia sólida. La salida de un gigante europeo y la entrada de un consorcio con fuerte arraigo y visión regional, aunque sea a título personal, es un reflejo de la evolución y madurez del sector agropecuario argentino, que continúa atrayendo inversiones y generando expectativas de valor.